miércoles 7 de abril de 2010

La Química de un príncipe

Este es un cuento, que pretende explicar una historia, la historia de amor de una persona que jamás pensó que llegaría a enamorarse de la manera de la que se enamoró y del largo camino que ha recorrido en busca del amor de su princesa.

Todo empezó cuando un joven, que pasaremos a llamar príncipe, llegó a Barcelona para poder cursar sus estudios y poderse hacer un hombre de bien. Él, que de príncipe tenía poco, menos que el de las famosas galletas, que carecía de posesiones y que sabía que nació con una hipoteca bajo el brazo, llegaba a Barcelona con muchas ilusiones, muchas ganas de estudiar y sobretodo jamás pensó que en aquella ciudad vecina encontraría a su princesa, la cual tampoco tiene mucho de princesa, mas que el hecho de que el chico que la ama le gustaría llamarle así. Pero aun así no se sabe si de verdad la princesa de esta historia será la princesa de este príncipe moderno.

Allí conoció a muchísima gente entre los que caben destacar un famoso barón de Girona, un tal Barón vacuno el cual se llama así porque tiene una extraña afición por las vacas que en el momento de escribir estas líneas no se sabe el por qué de este hecho. Allí también conoció a dos chicas muy simpáticas, la princesa del Poble Sec, la cual no sufría pena por la sequía de su pueblo pero acabó locamente enamoraba del barón ( y también diciendo “o sea hello”), y la duquesa de los delincuentes, no porque fuera una delincuente, sino porque es fanática de un grupo musical que tiene ese nombre. Allí nuestro príncipe también conoció a otros dos chicos que además eran paisanos de sus tierras, el conde de Jackson, conocido así por sus sonidos guturales que son muy parecidos a los chillidos de Michael Jackson y el marqués de caminero, llamado así por sus estudios de ingeniería. Pero nos falta la persona más importante que el príncipe conoció en estas tierras barcelonesas, la princesa, también conocida como la princesa de Pereza, un pueblo donde existe la avenida de la estrella polar y la gente suele tener un don, como ella.

Todo empezó cuando el príncipe conoció a princesa en unas prácticas de una extraña ciencia llamada mecánica. Allí empezó todo. Príncipe no sabía que aquella chica adorable que conoció en las prácticas le acabaría arrebatando el corazón. Allí empezaron las risas, y sobretodo el hecho más importante, el que ambos se conocieran.

De ahí que con el tiempo ellos acabaran haciendo largas travesías en algo que ahora llaman metro, que sería como especie de carruaje transportado por una extraña fuerza mágica, y ahí surgiera ese sentimiento llamado amor.

Príncipe se sintió siempre un poco desafortunado en estos temas, la fortuna no le había sonreído durante todo este tiempo con el amor, pero empezaba a ver la luz, y veía como cada día que pasaba, él se fijaba en la sonrisa de princesa, en sus ojos, en su cabello y lo más importante y lo que más cautivó a príncipe, su gran personalidad y su formidable manera de ser. En cuanto príncipe se dio cuenta de esto, ya no tuvo más tiempo para deducir que se estaba empezando a enamorar.

Que deciros de cómo se sentía príncipe, él estaba muy contento por lo que sentía, acudía con mucha felicidad a las clases y esperaba pasar el máximo de tiempo con princesa, porque veía como le crecían una especie de mariposas por dentro del estómago y esa sensación le encantaba. Además juntos, príncipe y princesa se reían mucho y pasaban agradables momentos uno al lado de otro. De ahí que príncipe pensara que tenía que intentar conseguir el amor de princesa y que para ello tendría que esforzarse ya que así conseguiría ser feliz y poder decirle a princesa todo aquello que corría por sus venas, y que él solo sabía, el amor.

Mientras tanto, príncipe fue disfrutando de la vida universitaria con todos sus nuevos compañeros, la princesa del Poble Sec acabó con el barón vacuno, y eso para príncipe fue algo que le hizo ver que todo era posible, que la intención era lo que contaba y que él podría hacer acopio de fuerzas para enamorar a princesa.

Él por aquel entonces empezó a tirar la caña a princesa, intentando ser lo más original posible, de hecho en la actualidad él sigue siendo así, intentando conservar su romanticismo y cariño para una persona como princesa. Ella muy consciente de lo que príncipe quería hacerle entender intentaba disimular y tirar por otros caminos, pero no conseguía que príncipe se olvidara de ella, él estaba enamorado y no iba a dar su brazo a torcer e intentaría derribar la pared ficticia que princesa había erguido para protegerse de los embistes amorosos de príncipe.

Entonces llegó el momento, príncipe sentía un eterno debate en él, quería confesarle a princesa todo aquello que sentía y que le hacía sentirse tan bien, pero por otra parte no quería perder la amistad tan intensa que había forjado con ella. Se sentía mal porque él pensaba que le estaba escondiendo algo a princesa y también pensaba que si se lo confesaba iba a perderla definitivamente.

Él, haciendo acopio de fuerzas decidió lanzarse a la piscina y decidió vencer todos sus miedos para poder confesarle a princesa lo que realmente sentía por ella. Él no quería nada a cambio, porque piensa que el hecho de poder sentir ese sentimiento es lo que verdaderamente cuenta para él y para su corazón. Intentó trabajarse mucho la manera de confesarle tales sentimientos, y sobretodo intento controlar los nervios, que a veces le habían traicionado en otras ocasiones.

Pero la respuesta de princesa no fue la que se esperaría en todo cuento con final feliz. Ella no quiso ofrecerle su amor a príncipe porque ella, con el buen fondo que tiene, no quiso engañarlo y le dijo que debía estar enamorada de él para poder salir juntos.

Príncipe pasó malos momentos, pensaba que a princesa también se le habían generado dichos sentimientos y le costó mucho tiempo darse cuenta de lo que pasó y de aceptarlo. Tenía un amor tan intenso hacía ella que jamás pensó que lo aconteció pudiera pasar.

Pero después de mucho tiempo, se dio cuenta de que debía luchar por lo que sentía, por lo que realmente amaba y por lo que realmente deseaba, que era a princesa. A aquella dulce chica que con sus gracias y sus paridas consiguió conquistar el corazón de príncipe.

Aquí empezó un tiempo en el que príncipe haciendo caso de todos sus amigos y de corazón se dedicó a tirarle la caña a princesa con todas las fuerzas del mundo. Él se definía como idealista y soñaba con que algún día esos labios que veía todos los días pudieran estar más cerca de sus labios y que por fin él hubiera conseguido que su amor fuera completo.

Princesa, que pobre tuvo que aguantar mucho a príncipe, empezaba a hartarse del comportamiento de príncipe. Sabía que príncipe estaba locamente enamorado de ella pero ella también sabía que no podía corresponderle. Aun así a ella le gustaba la originalidad con la que príncipe se le insinuaba cada día, aunque siempre acaba riendo que era lo que a príncipe más le gustaba de ella.

Con el tiempo, la situación se fue haciendo más amena y divertida, con lo que príncipe disfrutó mucho de ello. Se reía mucho con princesa e intentaba cuidarla en la medida de posible, sabiendo que aquella hermosa chica que tenía delante de sus ojos no podría ser su princesa durante mucho tiempo. Él pensaba que el amor, y de hecho debería de ser así, no es solo pretender que la persona que te gusta salga contigo, sino lo más importante pretender que princesa fuera lo más feliz posible a su lado. Perseguir la felicidad de princesa era uno de sus objetivos y una de sus metas y así fue durante mucho tiempo.

Hasta que, al cabo de más o menos de un par de años de intenso enamoramiento, él quiso volver a intentar pretender algo con princesa. Él le avisaba de sus intenciones, pero ella intentaba protegerse de cualquier manera: haciéndose la sueca, riéndose, pasando del tema, poniéndose la bufanda sobre la boca, etc… Pero él sabía que su momento tenía que llegar y que ahí se decidiría el futuro de su intenso amor por princesa.

Un día, príncipe esperaba a princesa en la estación del metro. Como siempre ella llegaba con retraso y él tenía que esperarla pero cualquier espera era buena para príncipe ya que después él podía estar con la chica que amaba. Mirarle sus ojos, hablar con ella, sentir otra vez las mariposas dentro de él y sobretodo poder volver a ver esa sonrisa que le encanta. Al final, ella apareció y se montaron en el metro como hacen diariamente. Él estaba nervioso, ya que lo que iba a hacer jamás se lo había propuesto pero su corazón le pedía que lo hiciera, y él sin poder controlar sus emociones, decidió que había llegada el momento. Estaban hablando de una de las clases que más les gustaba impartida por el mago Guiteras, y él entonces quiso acercarse a princesa, acercarse a esos labios con los que tanto soñaba besar. Se acercó tímidamente y la besó. Los dos se fundieron en un beso que jamás podrán olvidar…